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29 Abr

Historia Marcela Perez

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Mi historia es como la de muchas personas que busca respuestas durante toda su vida y al final en Transformado Vidas encontró las respuestas. Mi dolor, mi sufrimiento y mi búsqueda empezaron cuando tenía 6 años, hoy tengo 53 y hace apenas 2 años que pude encontrar este camino que me dio la libertad absoluta a todas esas cadenas que durante años me ataron al alcohol, a las drogas, a las malas relaciones. Una familia disfuncional, de la cual nunca me sentí parte porque siempre hubo razones para que ni mi papa ni mi mama no me aceptaran, mis hermanos cada uno con sus proyectos de vida que fueron desarrollando a través de su vida, pero yo no lo tenía, siempre me sentí como un ser absolutamente infeliz, que por alguna razón y por equivocación cayo en un mundo que no era el suyo y del que nunca se sintió parte.

Una vida llena de castigos, rechazos, maltrato emocional y físico y encontré en el alcohol y las drogas cuando apenas tenía 12 años la solución a todos mis problemas pero no me di cuenta y poco a poco me fui sumiendo en el mundo de oscuridad, de malas amistades, de mala relaciones, mi vida se convirtió en hacer lo que fuera  para conseguir dinero para mi consumo y perdí todos los limites, robe, estafé e hice daño a las personas que estaban a  mi alrededor, incluyendo mis hijos, sin darme cuenta, porque lo único que era importante para mi era tener el dinero para consumir drogas y alcohol.

A los 33 años ingrese a mi primer centro de rehabilitación, terapias de choques, donde me decían lo que yo ya sabia, que era una mala madre, que era un mal ejemplo, que era un mal miembro de familia, que era un mal elemento para la sociedad, estuve 45 días y salí con una idea clara de no consumir drogas pero seguí pegada al alcohol y empezó mi carrera por centros de rehabilitación, clínicas de reposo, siquiatras, psicólogos y toda clase de medicamentos, el resultado siempre el mismo nadie me dijo nunca el porque era así y el para que mi vida se había convertido en ese infierno del que no podía salir.

Hace 15 años tuve un accidente de tráfico del que contra todo diagnostico me recuperé y hoy aunque tengo algunas limitaciones físicas soy un ser humano totalmente funcional y con toda la fortaleza que nunca creí tener me levante de una cama y seguí adelante con mi vida aunque nunca abandone mi consumo de alcohol y drogas.

En los dos últimos años perdí a mis padres y recibí una bendición del cielo que fue poder estar con ellos en su enfermedad y en sus últimos momentos y hacer procesos de perdón de sanación de muchas cosas de todo el daño que yo les había hecho y que de alguna manera ellos por ignorancia y por querer ser buenos padres me habían hecho.

Sin embargo el vació seguía, la oscuridad era cada vez peor y me iba hundiendo en un abismo de tristeza y dolor que no parecía tener fin, el diagnostico del siquiatra fue que tenía estados psicóticos y que era peligrosa no solo para mi misma sino también para los demás y la solución, terminar mi vida en una clínica psiquiátrica llena de pastillas y sin esperanza de vida.

Llego a mis manos la información de los Talleres de Katia Arango y aunque era una información similar a la que ya había recibido de muchos psicólogos y terapeutas tenía un enfoque diferente, encontré  o más bien entendí el porque y el para que, aprendí que al final del camino siempre hay una luz, que nadie me podía hacer cambiar, que la decisión de cambiar nacía de mi, que el alcohol y las drogas no eran una opción para mi y que sí, tenía que tomar unos medicamentos pero porque había algo en mi  cabeza, que no funcionaba bien y que necesitaba ayuda.

Pero que además necesitaba una terapia diferente, donde aprendiera a conocerme, a encontrar mis valores, mis fortalezas, me dieron una caja de herramientas que llevo conmigo a todas partes, me enseñó que soy una mujer con una gran fortaleza, que soy inteligente y buena, que soy una buena escritora y una buena profesional en lo que lo hago, aunque no tenga muchos estudios y lo más importante que no importa cuantos años tenga aun puedo construir mi proyecto de vida.

En mi caja de herramientas tengo:

1 lápiz, para empezar a escribir  mi propia historia

1 caja de crayolas para colorear mis espacios y que en ellos ya no haya oscuridad

1 espejo para mirarme todos los días y darme cuenta que soy una mujer hermosa y que es la belleza que hay en mi interior la que se refleja en mis ojos, en mi exterior.

1 cuaderno para escribir mi diario de cada día para ver en que cosas estoy fallando para mejorarlas o cambiarlas.

1 destornillador para apretar esas tuerquitas de la gran fortaleza que he adquirido que a veces se quieren soltar y le dan fuerza e nuevo a mis miedos.

Soy una amante de los talleres de Transformando Vidas en cada uno encuentro algo nuevo para aplicar a mi vida, tengo terapias con la Doctora Katia Arango, hago las meditaciones, sigo sus sugerencias y si tengo dudas pregunto y hoy camino por un camino diferente, mi vida es diferente, hoy sonrío, hoy tengo fe en mi, debo confesar que aún tengo mis momentos de depresión, que hay días donde pierdo la fuerza, pero corro a las memorias de los talleres, a mi caja de herramientas y al teléfono a buscar a la Doctora Katia Arango, algo que nunca pude encontrar ese apoyo incondicional las 24 horas del día.

Yo lo único que puedo decirles es que se den la oportunidad si yo que ya no tenía esperanza de vida, que estaba condenada a terminar en un psiquiátrico, que me había convertido en una carga para mi familia, logre recuperarme a mis 52 años con los talleres de transformando vidas, todos pueden hacerlo.

Ya hace mas de 2 años que no consumo ni alcohol, ni drogas, ya hace dos años que no tengo intentos de suicido, ni me internan en una clínica psiquiátrica, hoy vivo feliz, sueño, sonrío, veo luz y puedo decir sin temor a equivocarme que soy un ser humano feliz, aun hay cosas por arreglar las relaciones con mis hijos aún son débiles, pero estoy en el camino de recuperarlas, gracias a este hermoso proceso de recuperación que estoy siguiendo, pero ni un solo día me levanto sin una oración de gratitud, como tampoco me acuesto sin otra oración de gratitud a todas las bendiciones que recibo cada día.

Hay un camino, hay una respuesta y yo la encontré en los Talleres de la Doctora Katia Arango-Transformando Vidas.

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