El perfeccionismo en la vida diaria | Katia Arango

En este momento estaba recordando, que la palabra “perfección”, la relacioné desde mi niñez con obras hermosas, una conducta ideal y un estilo de vida lleno de comodidades, esto, de acuerdo a los estándares de la sociedad, donde quienes obtienen los más grandes logros, son las personas que más se esfuerzan y que por esto, todos deberíamos ser como ellos; tal vez tú, te hayas encontrado en una  situación, en la que necesitas dedicar mucho tiempo en tu trabajo, para hacer las cosas lo mejor posible, en la universidad, el trabajo o tu hogar, sin prestarle atención a todo el esfuerzo y energía que inviertes en ellos; a pesar de esto, nunca es suficiente, sientes que pudiste haberlo hecho mejor; tal vez esta situación te aqueje, te trae frustración al no lograr lo que quieres, sin embargo, quiero contarte que hay soluciones que te pueden ayudar a liberarte del ideal de “la perfección” que tal vez buscas desde hace ya bastante tiempo.

El perfeccionismo, a menudo es visto como una cualidad, pero como te mencioné anteriormente, hace que las personas se exijan demasiado a sí mismas y a quienes se encuentran a su alrededor; ya que, tienen expectativas que van más allá de lo posible, en relación con las tareas que desempeñan, esto se evidencia en un artículo de la BBC con el siguiente titular, Porque ser perfeccionista no es bueno como muchos creen; así que, “el perfeccionismo” en lugar de permitir disfrutar de traer resultados positivos, te limita y condiciona, cuando es llevado al extremo.

Posibles raíces del perfeccionismo

Fíjate que, todos conocemos alguna persona con estas características de las que te hablé, hasta han sido parte de nosotros alguna vez, pero es probable que no hayamos pensado en el “porqué” de tan altos parámetros en nuestras vidas; pues bien, en un artículo que encontré, llamado PERFECCIONISMO OBSESIVO: CÓMO DEJAR DE SER DEMASIADO PERFECCIONISTA, leí acerca de las posibles causas por las que surge la necesidad de “ser perfecto” y te voy a mostrar algunas: “una alta exigencia en la infancia, cuando los padres reconocen a sus hijos solo por lo que hacen bien les enseñan a sus hijos a tener una autoestima condicionada al logro; padres perfeccionistas, cuando somos niños, nuestros padres son nuestro modelo a seguir y aprendemos de ellos; baja autoestima y sentimientos de inferioridad puede ocasionar que la persona que los padece tienda a compensar dichos complejos con el perfeccionismo.”

Las anteriores y otras causas similares, se pueden tratar en la actualidad con ayuda de la PNL (programación neurolingüística) al tomar en cuenta, que cada caso es particular; pero por mi parte, puedo ofrecerte las terapias que brindo de desbloqueo y de reinvención, actúan de manera rápida en tu vida, para que puedas concebir la realidad de una manera distinta, trabajar en lo que más te gusta desde el placer, sin sentir que se te va a dar un valor por tu desempeño, o la exigencia en ti, sino por quien tú eres.

La importancia del equilibrio y la paz interior

Así que ya sabes, deshazte de la idea que te lleva a exigirte demasiado y cámbiala por el gusto de sentirte equilibrado – equilibrada, por la importancia de tu tiempo, que puedes disfrutar al emplear solo el necesario en tu trabajo y estudios; puedes tener mayor paz al no esperar más de lo que puedes dar, al igual que al no exigirle a los otros (de manera inconsciente) cosas que quizás no están dentro de sus posibilidades; recuerda, que yo te brindo mis servicios también, que puedo ayudarte con mis terapias y talleres, con los que descubres una parte más humana de ti, llena de paciencia, flexibilidad, en la que cultivas el amor propio, para ti y los demás; si necesitas algo, escríbeme a mis redes sociales o deja un comentario en la parte de abajo, yo estaré pendiente para leerlo y ayudarte con la mejor disposición.  

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